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Dossiers

ISSN 2014-1475

Crimen y medios de comunicación

Criminología y Ciencias de la Comunicación: un fecundo campo para la investigación en ciencias sociales

Luiz Peres-Neto

Universitat Autònoma de Barcelona

 

En este monográfico, Luiz Peres-Neto examina la emergencia de un campo de estudio donde las investigaciones en comunicación y en derecho penal confluyen, configurando un ámbito necesariamente interdisciplinar. El autor expone este escenario tanto desde el ámbito europeo como su incidencia en el estado español.

 

El intento de mapear un terreno de investigación tan interdisciplinar es siempre muy arriesgado. Por ello, según las fuentes consultadas encontraríamos diferentes orígenes para los estudios de los procesos sociales donde confluyen saberes tanto de las ciencias de la comunicación como de la criminología. No obstante, a grandes rasgos podríamos decir que dichos trabajos se enmarcan temporalmente en tres líneas de investigación, que empezaron su desarrollo a finales de la primera mitad del siglo XX.

Según expone Reiner (2007: 318) dos de esas líneas de investigación se centran en los efectos de determinadas realidades e imágenes sobre el crimen impulsadas a partir de los medios de comunicación de masas: por un lado, el estudio del efecto de los medios en el comportamiento del delincuente o como uno de los elementos desencadenantes de la acción delictiva y, por el otro, el estudio del efecto de los medios en la construcción del miedo al delito.

Respecto a la primera de estas dos líneas de investigación, aunque los medios no tengan el efecto narcotizador preconizado por algunos trabajos de la primera mitad del pasado siglo - v. gr. la teoría hipodérmica o la hipótesis de la magic bullet -, Reiner (2007: 320) recopila una amplia cantidad de trabajos empíricos y toda una tradición investigadora procedente de la psicología social que comprueba algún efecto (aunque de difícil mensuración) de los productos de la industria cultural en algunas de las etapas desencadenantes de la conducta desviada (labelling, motive, means, opportunity). Además, esto sería así a partir de la confluencia de otras variables culturales y sociales, que siempre prevalecen sobre la acción de los media. Por otro lado, tomando por válida la teoría de la agenda-setting, la segunda línea consiste en buscar respuestas a cómo los medios de comunicación de masas construyen en cierta medida la preocupación ciudadana sobre los niveles de delincuencia y amplían la diferencia entre el mundo
percibido (temor al delito) y su existencia real, según las estadísticas oficiales.

Ante estas dos líneas investigadoras y tras amplios estudios empíricos, Gerbner (1970, 1995) ha afirmado que los medios de comunicación no son en ningún caso la causa de la ocurrencia del crimen aunque la sobrerrepresentación de los temas penales o de aquellos relacionados con el concepto “ley y orden”, tanto en los productos de ficción como en los informativos, genere por un lado alarma social ante el fenómeno criminal y, por otro, funcione como elemento legitimador en la adopción de medidas político-criminales represivas.

En este sentido, a partir de la propuesta de Gerbner se abre una tercera vía investigadora: la representación del crimen en los medios de comunicación también puede influir en la construcción o adopción de determinadas medidas político-criminales. Por ello, los medios no sólo actúan en tanto que actores del proceso de agenda-setting sino que, además, operan como elemento formador de una determinada opinión pública político-criminal que puede moldear ciertas decisiones políticas en el proceso de construcción de políticas públicas de control social (penal policy-making process).

Así pues, en cierto modo, la representación mediática del crimen puede asumir la función de agenda-building y, por consiguiente, de opinion-building, en la medida en que opera tanto en la promoción de la política criminal que pudiera merecer atención por parte del campo político, como en la formación de una determinada opinión político-criminal de los diversos actores sociales, tanto de grupos de interés sectoriales como de los demás ciudadanos.

Como es sabido, la idea de agenda-building proviene del trabajo de Lang y Lang (1983). En un amplio estudio acerca de la cobertura mediática del caso Watergate, dichos investigadores se propusieron expandir la teoría de la agenda-setting. Básicamente, buscaron explicar la correlación entre la ocurrencia de determinados eventos en el mundo real y la actividad política a partir del efecto social de los medios de comunicación. Según Dearing y Rogers (1996: 2), la teoría de la agenda-building busca ofrecer explicaciones de porqué determinadas informaciones acerca de ciertos temas son ofrecidas al público en una democracia, en detrimento de otras.


La investigación de crime and media en Europa

Es cierto que la investigación sobre Medios de Comunicación y Criminología ha ganado un poderoso impulso, desde 2005, con la creación de la revista “Crime, Media, Culture”, un espacio creado para la publicación de trabajos interdisciplinarios centrados en la/s relación/es entre la criminología, la justicia penal, los medios de comunicación y los procesos culturales. Sin embargo, según Chris Greer (2009: 2), editor y creador de la mencionada revista, se han desarrollado ciertas prácticas en la investigación sobre crime and media que generan una ortodoxia que hace que los estudios en esta área sean poco interdisciplinarios y con un rigor teórico, metodológico y empírico paulatinamente menores. Paradójicamente, todavía según Greer (2009), ello ocurre en un momento en que cuantitativamente abundan los estudios en esta área.

Para fundamentar su opinión, Greer (2009: 2-4) enumera tres argumentos. En primer lugar, como consecuencia de una cierta predominancia de los investigadores precedentes del campo de la Criminología, se han consolidado marcos teóricos de investigación más centrados en las escuelas y autores de ese campo en lugar de referencias y marcos bibliográficos verdaderamente interdisciplinarios. Asimismo, considera que, en segundo lugar y muy relacionado con lo anterior, los investigadores se han ido distanciando de sus objetos de estudio, tanto sea cuando construyen investigaciones que abordan los textos mediáticos, como la producción o el consumo de los mismos.

Respecto a los textos, según Greer, el uso de las bases electrónicas para seleccionar piezas mediáticas, como medio de documentación para estudios en media criminology, aísla por completo el texto estudiado del contexto en que éste está inserido, cuando no elimina, por ejemplo, las imágenes, elemento semiótico fundamental para cualquier investigación sobre los efectos sociales de los textos mediáticos sobre crímenes. A su vez, pocos estudios sobre crime and media se han centrado en la producción mediática de ficción cuando ésta representa en gran medida una de las mayores fuentes sociales de información sobre el universo criminal. Asimismo, pocos son los trabajos que buscan estudiar los procesos de recepción de los discursos mediáticos sobre el crimen. Todo ello colabora en la consolidación de un distanciamiento entre los investigadores y los objetos investigados.

Por fin, en tercer lugar, Greer (2009: 4) destaca que la consolidación del realismo positivista, como paradigma de investigación, encierra la posibilidad de expandir las fronteras de investigación en media criminology. Según esta concepción, los medios de comunicación “deforman la realidad sobre el crimen”, pero no se cuestiona nada más allá de esta afirmación, reiteradamente comprobada. Ello hace que el punto de partida de una investigación en esta área coincida siempre con su punto de llegada, manteniendo impermeables las fronteras entre los signos y sus referentes o entre las representaciones sociales y lo real.


La investigación sobre medios de comunicación y criminología en España

En los últimos años, la investigación sobre medios de comunicación y criminología en España ha experimentado un impulso muy reseñable. Entre los innumerables factores que colaboraron para que más investigadores se interesasen por esta área del saber sin lugar a dudas cabría destacar la influencia del creciente fenómeno de los “juicios mediáticos” o “crímenes mediáticos”. Aunque podríamos decir que la consolidación de la prensa diaria en España es, en cierta medida, deudora de la inclusión de los delitos en las páginas de los periódicos (Cruz Seoane, 1996: 259-60) fue solamente a partir del “crimen de Alcásser”, a principios de la década de 1990 – lo que coincide temporalmente con el inicio de la operación de las emisoras de televisión privadas en España -, que se observa un mayor interés de los investigadores de las ciencias de la comunicación por esta temática de investigación. Sin embargo, gran parte de los estudios producidos por éstos, se centraron desde entonces en la relación existente entre violencia
y medios de comunicación (Rodrigo Alsina et al. 2008).

Por otro lado, ya a principios de los años 2000, se observa que investigadores de las Ciencias Jurídicas y de la Criminología pasaron a depositar más atención en los posibles efectos de los medios de comunicación tanto en la creación del miedo al delito como en la inducción de procesos de reformas en la legislación penal. Ello se debió fundamentalmente a la cascada de reformas penales impulsadas por el Gobierno español, entre 2000 y 2004. En este contexto se enmarcan los trabajos, por ejemplo, de Maqueda Abreu (2003), Díez Ripollés (2004) o Fuentes Osorio (2005).

No obstante, no sería hasta la tesis doctoral de Barata Villar (2002) que se inauguraría una nueva línea de investigación en España verdaderamente interdisciplinar entre la criminología y las ciencias de la comunicación. Posterior a este trabajo, hay que destacar la obra Malas noticias. Medios de Comunicación, política criminal y garantías penales en España, de finales de 2008, fruto de un proyecto de investigación I+D que, por primera vez reunió en un mismo equipo de trabajo investigadores procedentes de las ciencias jurídicas, de la ciencia política y de las ciencias de la Comunicación. Como consecuencia de este proyecto, se creó “CrimiMedia”, un observatorio virtual, coordinado por la Dra. Mercedes García Arán que mensualmente publica un breve análisis sobre temas de investigación que relacionan las Ciencias Jurídico-penales y las Ciencias de la Comunicación. Este Marzo, este espacio completará dos años. Todos los trabajos publicados permanecen a disposición de cualquier internauta.

Pese a todos los esfuerzos, aún nos queda mucho camino por recorrer en el área de investigación situada entre la Criminología y las Ciencias de la Comunicación. Más que buscar un espacio propio, lo que se nos plantea es sumar esfuerzos y aunar intereses de investigadores de todas las ciencias sociales. Ello requiere dar un salto cualitativo, pensando en los retos epistemológicos, metodológicos y teóricos que este campo del saber nos presenta. Para ello será cada vez más necesario establecer diálogos entre todas las áreas de las ciencias sociales, alejándonos de posibles trincheras. El futuro de la producción del conocimiento en este campo sólo vendrá con programas de investigación verdaderamente interdisciplinarios.


Referencias

Barata Villar, Francesc (2002). La mirada periodística sobre el delito. Barcelona: Universitat Ramon Llull (Tesis doctoral inédita)

Cruz Seoane, María (1996). Historia del Periodismo en España. El siglo XIX. Madrid: Alianza editorial.

Dearing, James; Rogers, Everett (1996). Agenda-setting. Thousand Oaks: Sage.

Díez Ripollés, José Luis (2004). “El nuevo modelo penal de la seguridad ciudadana”. En Jueces para la democracia, número 49: 25-42.

Fuentes Osorio, Juan Luís (2005). “Los medios de comunicación y el derecho penal”. En: Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología (en línea). núm. 07-16, p. 16:1-16:51. En línia [Última consulta: 20 de enero de 2011]

García Arán, Mercedes; Botella Corral, Joan (Dir.) (2008). Malas noticias. Medios de comunicación, política criminal y garantías penales en España. Valencia: Tirant lo Blanch.

Graber, Doris (1980). Crime news and the public. New York: Praeger.

Greer, Chris (2009). Crime and Media. A reader. Londres: Routledge.

Maqueda Abreu, María Luisa (2003). “Crítica a la reforma penal anunciada”, en Jueces para la Democracia, número 47: 6-11.

Reiner, Robert (2007). “Media-made criminality: the representation of crime in the mass media”, en Maguire, Morgan y Reiner (Ed.). The Oxford handbook of Criminology. Oxford: Oxford University Press.

Rodrigo Alsina, Miquel et al. (2008). “Las teorías sobre los efectos sociales de la violencia en televisión. Estado de la cuestión”. En: Verso e Reverso, Año XXII - 2008/1 - Número 49. En línia , [Última consulta: 16 de febrero de 2011]

Criminología y Ciencias de la Comunicación: un fecundo campo para la investigación en ciencias sociales

Luiz Peres-Neto

En este monográfico, Luiz Peres-Neto examina la emergencia de un campo de estudio donde las investigaciones en comunicación y en derecho penal confluyen, configurando un ámbito necesariamente interdisciplinar. El autor expone este escenario tanto desde el ámbito europeo como su incidencia en el estado español.