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ISSN 2014-1475

Ciudades globales. De la polis al homo economicus

Por Núria Reguero (InCom-UAB)


Reducidas hasta hace poco tiempo a planes de inversión y desarrollo urbano, las nociones global city, smart city, city hub, o tecno city van calando cada vez más en el vocabulario cotidiano. Lo que habría podido acabar como otra nueva forma de city branding dirigido al target financiero, se ha convertido en el modelo hegemónico de ciudad en la actualidad.

A dónde apunta este modelo y cuáles son sus repercusiones en la sociedad civil son cuestiones que vienen debatiéndose desde inicios de los años 90 por parte de diversos analistas interesados en la nueva ciudad de la sociedad de la información

 




La comunidad perfecta es la polis..., surgió para satisfacer las necesidades vitales del hombre, pero su finalidad es permitirle vivir bien...
Aristóteles, La Política.


Reducidas hasta hace poco tiempo a planes de inversión y desarrollo urbano, las nociones global city, smart city, city hub, o tecno city van calando cada vez más en el vocabulario cotidiano. Lo que habría podido acabar como otra nueva forma de city branding dirigido al target financiero, se ha convertido en el modelo hegemónico de ciudad en la actualidad.

A dónde apunta este modelo y cuáles son sus repercusiones en la sociedad civil son cuestiones que vienen debatiéndose desde inicios de los años 90 por parte de diversos analistas interesados en la nueva ciudad de la sociedad de la información. Al principio, con la noción smart city se pretendía enfatizar la importancia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) en el diseño del perfil competitivo de una ciudad. No obstante hoy en día el término se ha ido haciendo cada vez más complejo, incorporando otros elementos como la educación superior o la sostenibilidad.

A las urbes que apuestan por este modelo de desarrollo, la socióloga Saskia Sassen (2001) las denominó “ciudades globales”, determinando que es en estos enclaves donde se concentra y se controla el capital mundial. Hace ya casi tres décadas, Sassen detectó en las ciudades globales una nueva fase que definía a partir de dos criterios: por un lado, su importante función de producción económica gracias a los recursos y competencias que poseen para gestionar operaciones globales relativas a empresas y mercados (la producción de un bien en distintas partes del mundo, por ejemplo, requiere un control altamente centralizado desde el punto de vista espacial); por otro lado, la función política que ejercen en la medida que crean y facilitan mecanismos de gestión especializados - desnacionalizados en parte- que atraen a las élites profesionales y empresariales tanto nacionales como extranjeras.

Saskia Sassen "The Future of Smart Cities". Lift conference. 6-8 de Julio de 2011




En la actualidad, Nueva York y Londres son consideradas las ciudades globales por excelencia, seguidas de París, Tokio, Hong Kong, Los Ángeles, Chicago y Seúl. Otros de los principales enclaves son Bruselas, Washington DC, Singapur, Sídney, Viena y Pequín (AT Kearney, 2012). Estas son las hub cities, los principales nodos de la red mundial, en su mayoría ubicados aún en Occidente. Pero también se extienden por el Sur del globo, con megalópolis como Sao Paulo, en América Latina. Por otro lado, cuatro ciudades africanas -Accra Nairobi, Rabat y Tshwane- recibían en 2012 las ayudas IBM Smarter City Challenge tras demostrar haberse preparado a tiempo para recibir la inversión de la multinacional. “Silicon Savannah” es posiblemente como acabe conociéndose el proyecto de Smart city que presentaba el presidente de Kenia, Emilio Mwai Kibaki en enero de 2013. Por supuesto que estas ciudades, en especial las últimas, dependen de las primeras, perteneciendo a una tercera liga dentro del campeonato de las ciudades globales.

Pero basta con remontarse al imperio romano para observar que la ciudad como enclave de espacios internacionales no es algo nuevo. Lo que es nuevo son los sistemas y las formas en que se organizan las ciudades entre sí, estrechamente vinculadas a la financiarización de la economía.


Ciudades globales, nodos de las redes financieras y sus detritos

El funcionamiento de las ciudades globales se puede distinguir por su vinculación a la economía global en una serie de grados y formas: están dotadas de una compleja infraestructura poseedora de capitales inmóviles; sus funciones más importantes son las terciarias de alto nivel, las cuales permiten controlar e influir en la economía mundial (en estas ciudades están las sedes centrales de las corporaciones y bancos transnacionales); también desarrollan servicios avanzados como el asesoramiento legal y financiero, la innovación, el desarrollo, el diseño, la tecnología de producción, las telecomunicaciones y nuevas tecnologías, el marketing, etc. Basadas ahora en la tecnología y el conocimiento científico, estas ciudades conservan únicamente las funciones directivas de la industria pesada, trasladando las incomodidades de ésta a áreas periféricas y a otros países.

Manuel Castells - Cities & Development (2009, University of Cape Town)




Estas nuevas formas de economía no se conciben sin su vinculación a la red internacional por donde circulan los flujos de capital que sustentan la economía actual. Dicha red fue definida por el estudioso Manuel Castells (1997) como un conjunto de nodos interconectados mediante las nuevas tecnologías y que pueden ser ejercidos por múltiples actores: desde el mercado de la bolsa y sus centros auxiliares o los Consejos nacionales de Ministros hasta los centros productores de drogas o las bandas callejeras, pasando por los medios de comunicación, etc. Se trata de redes de capital, de gestión y de información cuyo acceso al conocimiento constituye la base de la productividad y la competencia de la economía actual.

“Las redes son los instrumentos apropiados para una economía capitalista basada en la innovación, la globalización y la concentración descentralizada, para el trabajo, los trabajadores y las empresas que se basan en la flexibilidad y la adaptabilidad, para una cultura de reconstrucción y reconstrucción incesantes, para una política encaminada al procesamiento inmediato de nuevos valores y opiniones públicas, y para una organización social que pretende superar el espacio y aniquilar el tiempo. No obstante, la morfología de redes también es una fuente de reorganización de las relaciones de poder. Los conmutadores que conectan las redes (por ejemplo, el control ejercido por los flujos financieros de los imperios de medios de comunicación que influyen en los procesos políticos) son los instrumentos privilegiados del poder. Por lo tanto, son los conmutadores los que poseen el poder” (Castells, 1997: 507).


Desde estas redes se invierte en servicios avanzados, industrias de comunicación, turismo, etc. y los beneficios se revierten en la misma red financiera de la cual dependen las grandes empresas, divisas nacionales, economías regionales y los ahorros de muchos hogares. El ámbito donde se genera y se pierde dinero es la esfera financiera, el resto de actividades –excepto el servicio público- son el objeto de inversión del excedente.

“Es necesario hacer hincapié en que la normativa desreguladora ligada al ‘régimen de acumulación flexible’ y la financiarización de la economía hacen que países o regiones enteras dependan enteramente de los movimientos especulativos del capital. En efecto, los cambios de titularidad, ajustes y reestructuraciones, deslocalizaciones, etc... [...] a fin de recuperar o incrementar la tasa de beneficio, son factores todos ellos que caracterizan a las nuevas formas de expolio, y desmienten o como mínimo relativizan la creencia ilusoria en el supuesto papel crucial de las TIC y de los ‘sistemas de innovación’”. (Quintana, 2004: 74)


En efecto, las ciudades globales son la materialización de la ideología neoliberal propia de la red financiera mundial. Mientras tanto, las administraciones públicas se embarcan en inversiones millonarias para construir las infraestructuras que han de posicionar a sus ciudades entre los principales nodos de esta red. Así, la reconversión de los espacios industriales en nuevos centros financieros caracterizados por el uso de las nuevas tecnologías, o bien en nuevos espacios de ocio y turismo, es cada vez más común en los paisajes urbanísticos postmodernos. Algunas de estas operaciones inmobiliarias han sido fuertemente criticadas –valga el caso del polémico cluster del 22@ en Barcelona-, poniendo en cuestión hasta qué punto el crecimiento económico está proporcionando una mejora de la calidad de vida para todas las personas que habitan la urbe.

Saskia Sassen: ciudad global y la lógica de expulsión del neoliberalismo





La ciudad smart y el homo economicus

¿Quién se beneficia de la apuesta por las TIC y su arraigo? ¿Qué tipo de industria sale favorecida y qué grupos de personas quedan en desventaja? En definitiva, ¿cuál es la ideología que hay detrás del uso y el funcionamiento actual de las TIC?
Estas cuestiones se planteaba el teórico de los medios de comunicación Neil Postman (1998), y la respuesta que daba era bien clara: el uso del ordenador por parte de la gente común ha servido para hacer públicos sus asuntos privados, más concretamente, para proporcionar sus datos a instituciones con poder, ya sean agencias de publicidad o instituciones políticas, y para ser seguidos y controlados más fácilmente. Los promotores y beneficiarios del mito de las TIC, principalmente las compañías de informática, las corporaciones multinacionales y los Estados, son los que incitan a los perdedores a mostrarse como los verdaderos entusiastas acerca de las TIC:

“they told them that computers will make it possible to vote at home, shop at home, get all the entertainment they wish at home, and thus make community life unnecessary. And now, of course, the winners speak constantly of the Age of Information, always implying that the more information we have, the better we will be in solving significant problems –not only personal ones but large- scale social problems, as well. But how true is this? If there are children starving in the world -and there are— it is not because of insufficient information.” (Postman, 1998:3)


En otras palabras, la contrapartida que reciben los ciudadanos de los grandes movimientos de capital entre las empresas y las administraciones en la carrera para posicionar a la ciudad en la primera liga de las smart cities se reduce a una gama de comodidades para el consumo. La acción política, el compromiso y la moral quedan relegados al progreso tecnológico o lo que es lo mismo, al avance económico. Las TIC, defendía Postman, crean funcionarios al servicio de la tecnópolis:

"Tecnópolis es un estado de la cultura. También es un estado de ánimo. Consiste en la deificación de la tecnología, lo que significa que la cultura busca su autorización en la tecnología, encuentra en ella su satisfacción y de ella recibe órdenes." (Postman, 1994: 74)


Para Postman, en definitiva, la tecnópolis es una tecnocracia totalitaria, la sumisión de todas las formas de vida cultural a la soberanía de la técnica y la tecnología.

Daniel Cohen - Homo economicus (LGL 20121011)





De la Babilonia high tech a la polis rural

Desde otro ángulo apocalíptico, representado especialmente por el movimiento del decrecimiento, la vida en la polis ha sido fagocitada por el capital, sus oficinas y multitudes aceleradas. La denominada Babilonia por parte de los movimientos contraculturales, es la sede de las hipotecas, del consumismo y sobre todo, de cantidades ingentes de derroche y desecho de recursos y bienes materiales.

“La vida de agenda, de despertador, y ficha, de velocidad, de compromiso constante con obligaciones que no son placenteras, de ruidos y confusión, de medicinas, de círculos viciosos económicos que acaban hipotecando al “citadino”. […] Una mirada que además ve que la vida en la ciudad es una forma de colaborar con el Sistema, de sustentarlo” (Gómez-Ullate, 2009: 90-91).


Si en la ciudad moderna la gemeinschaft (comunidad) se volvió wesselschaft (asociación por intereses); en la ciudad global, los intereses y acción política propia de los ciudadanos queda absorbida por instituciones transnacionales. Desde el ámbito local, estas instituciones se perciben inaccesibles y deshumanizadas. En efecto, los gobiernos locales de las smart cities no han sido capaces de ofrecer soluciones a gran parte de los habitantes afectados por la crisis financiera de los últimos años, especialmente en relación al derecho universal de una vivienda.

Comparecencia Ada Colau en el Congreso de los Diputados (vídeo completo)




Huyendo del binomio precariedad económica y consumismo a que induce la ciudad, muchas personas deciden alejarse de las grandes urbes. Cada vez son más los parados y jóvenes recién titulados dispuestos a asumir los inconvenientes de la vida en el campo huyendo de la intemperie de la ciudad, por lo que se está reactivando el neorruralismo, iniciado en los años 60 en América del Norte y Europa Occidental.

Críticos con las multinacionales, la especulación inmobiliaria y el modelo agroindustrial los neorrurales van en busca de naturaleza, tiempo y otras formas de economía. Dejando atrás la deshumanización de las urbes y la mercantilización de la ciudadanía, los habitantes de estos pequeños asentamientos y repoblaciones buscan el retorno a la vida en comunidad. Sería interesante estudiar hasta qué punto se está recuperando en estos asentamientos la esencia de la polis en el sentido aristotélico de tejido de relaciones que han de permitir vivir bien al ciudadano.


Desencuentros entre Tecno Kratia y Demos kratia

Las ciudades globales, aquellas conducidas por la tecnología e integradas a la red de información y capital desde donde se controla la economía mundial, para nada son lugares homogéneos. Por mucho que se tome la parte por el todo, se trata de aspectos y espacios muy concretos dentro de las metrópolis, de manera que éstas siguen siendo lugares de brechas y barreras internas, físicas y simbólicas, cada vez más acentuadas.

En ellas se vuelve natural encontrarse con nuevos centros financieros, clusters y otras construcciones distintivas del city hub que se yerguen dando la espalda a los suburbios, también sometidos a procesos de gentrificación en pos del progreso. Teñidos con los carteles de las mismas cadenas de ropa y comida rápida, incluso los centros históricos de estas ciudades cada vez son más uniformes. El resultado son entornos falsificados donde el único uso es el económico y el transitorio (Margarit, 2013).

¿Qué queda, pues, de la polis? ¿Disminuyen o se acrecientan los problemas de gobernanza en la ciudad global? Las ciudades de hoy, igual que los Estados, se enfrentan a serios problemas democráticos: el aumento de habitantes es un hándicap que conlleva delegar aún más su autoridad en la toma de decisiones públicas; el mercado sigue erosionando los logros sociales conseguidos a través de las luchas sociales y las políticas propias del estado de bienestar, y los representantes políticos escuchan excesivamente a los nuevos actores del mercado global (Dahl, 2012).

En definitiva, los desencuentros entre el capitalismo y la Demos kratia se reflejan aún más en el seno de las ciudades globales. Éstas son el escenario del vaciamiento el poder democrático local y de la creciente mercantilización del ciudadano, ahora apelado como consumidor, ya sea de productos informáticos o de eslóganes políticos. Ante la persistencia de los problemas democráticos de fondo, el gran reto no pude ser otro que el regreso a la polis. Procurar y exigir el equilibrio entre el progreso y el respeto al poder del pueblo para que la tecnología esté al servicio de los ciudadanos y no a la inversa. Y en términos más amplios, devolver a la ciudad su esencia de lugar de participación en los asuntos públicos y de igualdad de condiciones básicas para que todos los habitantes, no sólo una parte, puedan vivir dignamente y en armonía con sus diferencias.


Referencias

- AT KEARNEY (2012). Global city index. [Consulta: 05/03/2013].

- BELISSENT, Jennifer (2013). “Silicon Savannah: Is Africa The Next Frontier For Smart Cities?”. Forrester Blogs. Publicado el 24 de enero de 2013. [Consulta: 07/03/2013]

- CASTELLS, M. (1997). La era de la información. Economía, sociedad y cultura. Vol. 1. La sociedad red. Madrid: Alianza.

- CERRILLO, Antonio (13/08/2012). “Hijos del decrecimiento”. La Vanguardia. [Consulta: 04/03/2013].

- DAHL, R. (2012). La democracia. Barcelona: Ariel.

- GÓMEZ-ULLATE, Martín (2009). La comunidad soñada (Antropología social de la contracultura). Madrid: Plaza y Valdés editores.

- IBM (2013). >Announcing the 2012 Smarter Cities Challenge Grant Recipients
- MARGARIT, Joan (2013) en REGUERO, N.
“Aproximaciones a la ciudad desde la arquitectura, la poesía y la filosofia”. Fundación Forum Universal de las Culturas. [Consulta: 03/2013]

- POSTMAN, Neil (1994) Tecnópolis. La rendición de la cultura a la tecnología. Barcelona: Círculo de Lectores.

- POSTMAN, Neil (1998). Five Things We Need to Know About Technological Change. Conferencia impartida Denver Colorado. 28 de Marzo de 1998. [Consulta: 08/03/2013

- QUINTANA, Francisco (2004): “Ciudad, metrópoli y mundo global/local”, Atenea digital, n.6. [Consulta: 12/2007]

- SASSEN, s. (1991): The global city. New Cork, London, Tokio. Princeton: Princeton University Press.

- SASSEN, S. (2003): “Localizando ciudades en circuitos globales”. EURE (Santiago) vol.29 no.88. [Consulta: 11/2006]