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De la Comunicación de Masa a la Comunicación en Red: Modelos Comunicacionales y la Sociedad de Información
Gustavo Cardoso
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Modelos comunicacionales y la Sociedad de la Información

La hipótesis inicial para caracterizar el actual sistema de medios de nuestras sociedades es, contrariamente al que es sugerido con frecuencia (Ortoleva, 2004), no tanto una convergencia tecnológica, pero la organización en red del sistema. Esta organización ocurre en varios niveles, desde la dimensión tecnológica a la organización económica y a la apropiación social (2).

El argumento adelantado aquí es que lo que puede ser realmente considerado característico, en la manera con que el sistema actual de medios está organizado, es su forma organizacional en red. Pero también es novedoso el hecho de que, en la sociedad en red, la organización y el desarrollo del sistema de medios depende, en gran medida, de la forma como nosotros – usuarios – nos apropiamos socialmente de los medios y no solamente de cómo las empresas de media e el Estado organizan la comunicación (3).

De un mundo de comunicación de masas constituido por organizaciones de distribución de contenidos de mass media, nos dirigimos para un mundo construido, todavía, por grandes conglomerados de medios (Hesmondhalgh, 2007), pero, también, por la forma con que las personas trabajan en red con distintas tecnologías mediadas, combinando mecanismos interpersonales de mediación con mecanismos de mediación de masa.

Es por la manera con que atribuimos los papeles sociales a cada uno de los medios – de información, de entretenimiento, de acción y organización – que dibujamos las redes de interdependencia entre ellos. Sin embargo, pese a los medios nos acompañaren desde que organizamos los códigos de comunicación de una forma sistémica (Eco 1977), es solamente en este momento de nuestra historia que encontramos un sistema de organización de medios basado en red. ¿Por qué? Es aquí sugerido que eso pasa ahora porque, en una fase inicial, el surgimiento de la Internet permitió la migración de los mass media tradicionales de tecnologías analógicas para las digitales, construyendo así los puentes necesarios entre los antiguos y nuevos medios. En una segunda fase, la Internet y, hasta cierto punto, los móviles y la tecnología SMS, permitieron la constitución de un número cada vez mayor de interconexiones entre todos los medios (Karlsen e Sundet 2007; Jenkins 2006; Livingstone 1999), sean ellos analógicos o digitales. Esas conexiones fueron socialmente apropiadas por los ciudadanos y moldearon las maneras con que los medios interaccionan con nuestro día a día.

El mundo empresarial tiene sistemáticamente dado voz, a lo largo de los años, al hecho de que asistimos a una tendencia de convergencia en diversas dimensiones del universo de los medios (Storsul e Fagerjord 2007, 2008; Storsul e Syvertsen 2007). La convergencia tendría evolucionado de la pura convergencia de hardware para una convergencia de diversas capas, constituida por tres estratos distintos: convergencia de instrumentos, convergencia de redes y convergencia de servicios de software. Sin embargo, una confirmación cuanto a la veracidad de estas afirmaciones nos deja muchas dudas cuanto a estas constataciones sirvieren de respuesta a las cuestiones de saber hasta que punto esta convergencia ha sido un verdadero éxito (Storsul e Fagerjord 2007, 2008; Jenkins 2006). Pese a que las fusiones de gigantes de los medios a principios del siglo XXI, como AOL y Time Warner (Castells, 2000), hayan originado diversos procesos reproductivos por todo el mundo, en la realidad la gestión sigue a ser basada esencialmente en la lógica de unidades diferenciadas de gestión tecnológica (4) (Kung 2002, 2007; Dubini e Raviola 2007; Fee Jr. 2007; Achtenhagen 2007). También en la dimensión de hardware tecnológico, los esfuerzos para incorporar tecnologías de medios distintos, y ya socialmente apropiadas (como la televisión y el ordenador) en un solo equipamiento, tuvieron diferentes niveles de éxito (la WebTV fue un fracaso pero la tecnología MP3 transformó los móviles en walkman). Los móviles, a la vez que el iPhone de Apple y otras ofertas tecnológicas similares, parecen ser la única dimensión de hardware en que encontramos una exitosa convergencia tecnológica. Pero las razones para tal éxito se relacionan más bien con la movilidad y la relación establecida con nuestros sentidos, nombradamente la audición, que con la simple oferta de un aparato convergente. La movilidad explica porque el hecho de ver un video y de oír una canción se unieron en nuestros consumos diarios de medios: dotamos tales prácticas de nuevos espacios y nuevos tiempos. Como consecuencia, la particularidad del móvil haber logrado el éxito de reunir música, radio y conversación mediada oralmente, en uno solo aparato tecnológico, se debe más al hecho de los tres interaccionaren con el mismo sentido - la audición - de que con una convergencia tecnológica facilitadora de la agregación de diferentes medios. Pese a que muchas funciones hayan sido - y sigan a ser - añadidas a los móviles, también es verdad que los usuarios tienden a centrar sus usos en el amago de la comunicación: charlas audio y textuales (Cardoso 2007, Castells 2006, Caron e Caronia 2007, Silverstone 2005).

Escuchar música MP3 de radio o asistir a películas y videos en el móvil, no sustituyó a los radios, lectores MP3 y otras pantallas, apenas ofreció a los usuarios de estas tecnologías móviles otros tiempos y sitios de escucha, al colocar en red usos preexistentes. Lo mismo puede ser dicho en relación a la incorporación de cámaras en un corolario de la evolución histórica de la representación fotográfica (Colombo e Scifo 2006), pero permitiendo ahora en trabajo en red de la cámara con la Internet y los ordenadores personales en ambientes móviles.

La convergencia puede haber fallado como negocio y concepto de apropiación social de hardware tecnológico, pero tuvo un efecto secundario: la construcción de un ambiente innovador adaptado a la experimentación e interacción entre las empresas de medios, de Telecomunicaciones y los usuarios finales. El sistema de medios proporcionó contenidos, o la necesidad de probar nuevos contenidos, las compañías de Telecomunicaciones trajeron las ganas de combinar cada vez más – y de forma más eficiente – distintas redes de transmisiones, y los usuarios buscaron establecer nuevos estándares al adoptaren la movilidad, a través de uso del los móviles o las redes WiFi. El efecto secundario del fracaso de la “convergencia” fue el incremento de la articulación en red entre los distintos medios, contenidos y redes, además de la adopción de un estándar único de comunicación: el Protocolo de Transferencia de Internet y la dirección de Internet, el conocido TCP-IP.

El argumento aquí expreso es el de que el sistema de medios actual parece estar organizado no en torno a la idea de “convergencia”, hecha posible por las tecnologías digitales, pero en torno a la articulación en red. Mismo en casos de gran adopción de uso, como los móviles utilizados para escuchar música, MP3 o sacar fotos, su utilidad sigue dependiendo del establecimiento de una conexión en red a un PC, Mac o al uso de un Smartphone con conexión Internet para downloads y uploads. Esa conectividad os pone en una relación en red, tanto con el propio ordenador personal cuanto con las tiendas online o las redes sociales de la Web2.0.

Otro ejemplo de esta articulación en red puede ser encontrado en los llamados servidores de medios, en los cuales, pese a haber una convergencia de señal en la red sobre los protocolos IP (Taplin 2006), la difusión en casa se da a través de tecnología sin cable (Bar, 2006), los destinatarios siendo distintos aparatos: de lectores de música o móviles para a MP3, a la televisión para películas o para difusión, voz sobre IP para el teléfono y la Internet para el portátil o otra pantalla móvil. Diversos utensilios tecnológicos que pueden, si en usuario elegir tales capacidades, comunicar entre si, proporcionando una articulación en red de aparatos, contenidos y usos. Lo que encontramos es nuestras calles, oficinas y casas no es tanto una convergencia, pero si la articulación en red de los medios y sus usos.

¿Pero como está estructurada esta red? La hipótesis defendida aquí es la de que el sistema de medios está cada vez más estructurado en torno a dos grandes redes principales que comunican entre si, utilizando diversas tecnologías de comunicación e información. Estas dos redes están, las dos, basadas en la televisión y en la Internet, estableciendo conexiones al utilizar distintas tecnologías de comunicación e información, como el teléfono, el radio, la prensa escrita, etc.

¿Por qué dos nudos principales, uno construido en torno a la televisión y otro a la Internet? La respuesta es compleja y será objeto de un análisis profundizado en las próximas páginas. Aún así, podemos avanzar con la hipótesis de que tal estará relacionado con las dimensiones de interactividad hechas tecnológicamente posibles por cada una de estas tecnologías, y como valoramos socialmente estas distintas dimensiones interactivas.

Esa es una interpretación que resuelta del análisis de prácticas de fruición, para el cual el concepto de matriz de medios es, también fundamental (5) . De acuerdo con Aroldi y Colombo (2003), una de las razones porque auto-limitamos nuestra capacidad de comprender el verdadero papel de los medios en nuestra sociedad está relacionada con el propio análisis teórico de nuestras elecciones, que tiende a centrarse demasiado en una idea individualizada de medios. En otras palabras, el estudio aislado del radio, de los periódicos o de la Internet limita nuestra comprensión del poder y cuño de los medios como elementos de cambio social (Fornas, 2007). Como seres sociales, no utilizamos apenas un único medio como fuente de comunicación, información acción y entretenimiento, pero los combinamos, los utilizamos en red. Solo un análisis profundo de las dietas de medios puede revelar la complejidad de nuestros usos y representaciones de la sociedad a través de y con los medios. Necesitamos ir más allá, para que sea posible comprender el cambio social en el paisaje mediático y en las relaciones de los usuarios de medios en su día a día, o sea, los nuevos procesos de mediación que dotan de sentido nuestra realidad (Silverstone 2005).

Todos nosotros convivimos con los medios – desde la escrita hasta las imágenes en movimiento y las imágenes paradas, a la comunicación oral – en nuestro día a día. Interpretamos e incorporamos permanentemente información en las decisiones que tomamos, en un proceso reflexivo (Giddens, 1991). La naturaleza en red del actual sistema de medios necesita ser abordada y discutida. Si la cultura de nuestra sociedad en red es una verdadera cultura de virtualidad real (Castells, 2000) y si la mediación (Silverstone, 2005) es un concepto clave para la comprensión de las características de la comunicación, ¿cómo podemos caracterizar el modelo comunicacional dominante de nuestras sociedades? Antes de todo, nuestro modelo comunicacional dominante se construye en torno a: 1) la globalización de la comunicación; 2) la conexión en red de los medios de masa e interpersonales y, por consecuencia, de la mediación en red; y 3) a los diferentes grados de utilización de interactividad.
(2) Utilizando una sugerencia de McLaughlin (Ortoleva, 2004), podemos describir convergencia como la superación de barreras tecnológicas, económicas e institucionales, hechas posible por la tecnología digital. Estas barreras dividían los medios en cuatro sectores principales: el sector editorial, dominado por la prensa privada y controlada por los derechos de autor; el sector de las transmisiones, o sea, las redes de distribución, que incluyen los sectores postal y de las telecomunicaciones y la Internet; el sector de emisiones, basado en la publicidad; y el sector de hardware, basado en la producción y la distribución de aparatos de comunicación (cámaras de video, sistemas stereo, casetes y periféricos). Pero la convergencia tratada aquí está centrada principalmente en la idea de que la tecnología hizo posible que varios sistemas de hardware que eran utilizados en separado por el consumidor final convergiesen en unidades tecnológicas. Esta idea es la que, en los últimos diez años, ha sido la “Killer Application” de la comunicad comercial. Lo que esta lección quiere cuestionar es la validez de este concepto para explicar el principal motor de cambio dentro de la comunidad en los procesos de comunicación y mediación en nuestras sociedades. Ver también (Storsul e Fagerjord 2007, 2008; Storsul e Syvertsen 2007).

(3) Para un análisis del papel del Estado en la regulación de los mercados o de su actuación como uno de los participantes en la economía, ver Iosifidis (2007), Mancini y Hallin (2004).

(4) Ver, por ejemplo, Sony Records y sus procesos contra el intercambio ilegal de canciones en Internet y la promoción, en simultáneo, de aparatos de MP3 por la sección de hardware de Sony.

(5) Um termo originariamente utilizado por Meyrovitz (1985) para sublinhar o facto de que todos tendemos subjectivamente a criar uma hierarquia mental para os diferentes tipos de media e a sua importância nas nossas vidas. Estas hierarquias são estritamente individuais, mas também partilhadas socialmente.
 
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