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Alfonso M. García Hernández
Universidad de La Laguna (Tenerife).
Presidente de la Sociedad Española e Internacional
de Tanatología.
COMUNICACIÓN
Y MUERTE: ENTRE LA TECNOLOGÍA Y EL RITO |
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A
pesar de que morir es el hecho biológico más incontestable
y universal, todavía se habla de ello entre claroscuros.
Es posible que nunca se haya escrito tanto sobre la muerte como
en nuestros días, sin embargo, este avance, más que
esclarecer su noción y consecuencias, tiende a higienizarla
y oscurecerla.
Como sucede al hablar del mundo o del hombre, hablar de la muerte
puede ser una tarea rara y arriesgada. Se trata de un concepto complejo
y cambiante como la misma sociedad, compuesta de instrumentos, científicos
e instituciones diversas que dificultan la tarea de comunicar sobre
ella.
No obstante, los medios de comunicación nos convierten en
turistas especializados de conflictos, violencia y muerte, y en
espectadores del sufrimiento del otro. Mediante imágenes
y sonidos, nos permiten ser miembros de una representación
irreal y a la vez surrealista de la muerte.
La percepción actual que recibimos del hecho de morir tiene
como telón de fondo el universo de la tecnología médica.
A través de los profesionales de la salud y de la comunicación
se imponen conceptos como el de muerte clínica así
como decisiones jurídicas que se alejan de la experiencia-existencia.
El concepto de muerte se está abordando desde un punto de
vista culturalmente etnocéntrico y centrado en su dignidad.
Medicina y rito
Los conceptos surgidos en el conjunto de las sociedades acerca de
la muerte han sido objeto de ceremonias y rituales diferentes, desarrollados
en momentos de cambio en la existencia individual y colectiva.
El propósito de estos rituales, originados por emociones
y creencias, siempre ha sido aliviar la angustia ante una vida que
pierde todas las certidumbres de la trascendencia. De ahí
que, las experiencias de muerte, sean tradicionales o contemporáneas,
se esfuercen por semejar una protección.
Hoy, esta protección reposa en los medios y también
en el avance médico, resultando funcional y aséptica
en ocasiones. Este hecho se hace patente en las frías arquitecturas
de los tanatorios y hospitales: llenos de alta tecnología,
estandartes de avances médicos, en los hospitales actuales
se exime al ser humano del misterio de su existencia y de la experiencia
de su límite.
Los ritos actuales de la muerte se han reconvertido en una profilaxis
higienizadora que fuerza al hombre a la más brutal soledad
y vaciamiento de valores extracientíficos. No obstante, creencias
y emociones, y con ellas el rito, siguen presentes en el proceso
social y en los medios de comunicación.
El ritual funerario cumple la función de guiar al difunto
y disponerlo para su destino definitivo, intentando controlar lo
aleatorio, lo episódico, con el objetivo de apaciguar la
angustia eterna que siempre producirá al hombre su cadáver
y la idea de la muerte. |
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