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Como
ya se anunciaba hace unos años, es más que evidente
que el nuevo analfabetismo no vendrá determinado por saber
o no leer, sino por saber utilizar o no las nuevas tecnologías.
El factor tecnológico será el que determinará
en un futuro muy próximo las sociedades adelantadas de
aquellas menos desarrolladas.
En este sentido, la variable de sexo actúa de manera muy
diferente según sea el aspecto que analizamos. Si observamos
el uso y el acceso a Internet y a las nuevas tecnologías
de la información veremos que las mujeres arrastran, todavía,
un déficit tradicional de utilización tecnológico,
que va disminuyendo, todo ha de decirse, día a día.
Según el EGM 2005, un 59,4% de hombres y un 40,6% de mujeres
usan Internet habitualmente. Si tenemos en cuenta que en 1997
el porcentaje era de un 77% de hombres en frente de un 23% de
mujeres, veremos que la abismal diferencia que había hace
casi 10 años se ha reducido considerablemente. La diferencia
favorable a los hombres en el uso de la tecnología continuará
siendo así probablemente durante un cierto tiempo entre
la población en general, puesto que es difícil cambiar
los aprendizajes y los roles tradicionales, sobre todo entre la
gente más grande. Además, en este sentido continúa
habiendo un cierto "miedo" o prevención de las
mujeres hacia la tecnología.
Ahora bien, si miramos que el uso de internet y de las nuevas
tecnologías divide la población no tanto por sexos
sino por edad, veremos que la variable de sexo en las franjas
de edad más jóvenes no tiene prácticamente
ninguna incidencia. Por primera vez en la historia podemos decir
que hombres y mujeres, chicos y chicas están en situación
de igualdad de aprender, de utilizar o de sacar tajada personal
y/o profesional a las nuevas tecnologías.
Efectivamente, no hace ni quince años que se empezó
a hablar de internet, y no más de 10 que se fueron desarrollando
las herramientas que hoy utiliza de manera cotidiana el 45,2%
de la población catalana. El 73% de los jóvenes
de entre 15 y 20 años utiliza internet como mínimo
una vez a la semana.
Actualmente, las mujeres han sobrepasado ampliamente los hombres
en presencia universitaria y en formación, han asimilado
e integrado que ellas tienen su propio proyecto de vida, sin considerar
que tener o no tener pareja pueda cambiar sus propósitos
y, en general, las mujeres jóvenes a comienzo del siglo
XXI disfrutan de todas las posibilidades de desarrollo personal,
al menos en nuestra área cultural, que sus compañeros.
Como decía, esta es la primera vez en la historia que hombres
y mujeres se enfrentan a la implantación y el aprendizaje
de un nuevo instrumento en igualdad de condiciones. No es casual
que con respecto a las nuevas generaciones de licenciadas, el
ámbito del periodismo digital sea un sector que absorbe
muchas de las estudiantes que salen de las facultades de comunicación.
También están en situación de igualdad no
sólo en el aprendizaje de la nueva tecnología, sino
en su desarrollo. Están en la misma situación a
la hora de producir, crear o diseñar productos multimedia,
pensar posibles aplicaciones de la red o de otras tecnologías
que puedan aparecer. En definitiva, ambos sexos deben hacer un
esfuerzo igual de integración e inmersión en el
nuevo mundo tecnológico del cual quizás todavía
estamos en el abecé.
Pero las mujeres no deben bajar la guardia para que esta situación
de igualdad ante el fenómeno tecnológico no las
deslumbre y dejen pasar la oportunidad de construir su futuro
codo a codo con los hombres. Ni un paso adelante, ni dos pasos
atrás.
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