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Hace solo unos días tuve noticia de su hospitalización urgente y, muy poco después, se producía su muerte, repentina, sin tiempo para vernos. Ante esta trágica noticia me aparece, ante todo, la memoria de su persona, con un perfil muy destacado de su generosidad y disponibilidad. Más en el fondo, aparece su gran obra intelectual, realizada contra viento y marea, dispuesto a cargar sobre sus espaldas los plazos siempre insuficientes ante la cantidad de información que ofrecía. Con el tiempo tendremos perspectiva para ver lo importante que ha sido su labor en el campo de las ciencias de la comunicación, en Cataluña, en España y en América Latina.
Conocí a Daniel como alumno y pronto iniciamos la colaboración académica participando en una investigación internacional sobre la industria del vídeo. Desde entonces nuestra colaboración ha sido constante. Admiraba a Daniel por su entrega a la investigación, por la sencillez con que ofrecía sus conocimientos sobre la industria de la comunicación y la cultura, o sobre la investigación en comunicación, sus dos grandes especialidades.
Desde su incorporación al CEDIC (Centro de Investigación de la Generalitat de Cataluña) realizó una gran tarea documental creando una base de datos, sin parangón, sobre la investigación de la comunicación en España. Fruto de este trabajo son muchas de sus posteriores reflexiones sobre el estado de la investigación, publicadas en diversas revistas (ZER, Anàlisis, Telos, Trípodos, Etcétera, Diálogos de la Comunicación).
Hace unos días preparando una ponencia sobre el estado de la investigación de la comunicación en España y al considerar las publicaciones de autores españoles en revistas de referencia españolas y latinoamericanas, me di cuenta que debía abrir un capítulo especial para Daniel, sus publicaciones eran tantas que mezcladas podían falsificar el balance final de la participación de autores y autoras españolas en estas revistas.
Nos solíamos reunir en un restaurante cercano a la Universidad Ramon Llull para facilitar su agenda y su trajín viajero entre Barcelona y Sitges. Nos animábamos mutuamente. Allí planificamos sus colaboraciones con el InCom-UAB. Una de ellas nos la había entregado solo tres días antes de su hospitalización: el capítulo sobre los grupos de comunicación para la próxima edición del Informe de la Comunicación en Cataluña 2005-2006. Este capítulo era el resultado de una amplia investigación, que debía editarse en 2007, sobre la concentración de los medios de comunicación en Cataluña y que, con ayuda de sus amigos y amigas, procuraremos editar como homenaje póstumo a su gran obra de investigación.
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