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Debo a la fineza de la colega María Isabel Fernández Alonso el haberme enterado del fallecimiento en Barcelona de mi querido amigo Daniel Jones. Esa noticia me causó hondo pesar porque lo conocía desde hace muchos años y aprecié en toda su valía su capacidad profesional y, por habernos encontrado aquí en Bolivia, también sus virtudes personales. Por eso lo recordaré siempre como a colega admirable por su talento y dinamismo y como a ser humano entrañable por recto y bondadoso.
Afincado en España sin alejarse más que físicamente de Latinoamérica, Daniel Jones fue un paradigma de iberoamericanidad. Esto se hizo evidente sobre todo en sus numerosos escritos en materia de comunicación hechos con igual interés y versación sobre España y sobre Latinoamérica.
Investigador, además de docente, se ocupó penetrante y perseverantemente de la investigación en Latinoamérica analizando con atención y aprecio su evolución y orientación comprometida con el cambio hacia la democratización de ella y de la propia sociedad. Invitó la atención de los demás países de Iberoamérica sobre la condición precursora e innovadora de la indagación en la región latinoamericana. Prestó especial atención a las revistas académicas sin descuidar artículos, ponencias y libros. Y a la vez dio noticia a los latinoamericanos de la principal literatura española del ramo.
Daniel Jones fue, en suma, un vínculo viviente dedicado a entrelazar estrechamente lo ibero con lo americano en el terreno de la comunicación social. Honor a su obra y paz en su tumba.
La Paz, Bolivia, abril 8, 2007
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