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GARCÍA JIMÉNEZ, Leonarda
Las teorías de la comunicación en España: un mapa sobre el territorio de nuestra investigación (1980-2006)
Madrid: Tecnos, 2007.-311 páginas.

Autor/a comentario:
Marta Rizo
Grupo hacia una Comunicología Posible. Universidad Autónoma de la Ciudad de México
Las teorías de la comunicación en España: un mapa sobre el territorio de nuestra investigación (1980-2006)
Por todos aquellos que "habitamos" el campo académico de la comunicación es conocido el debate en torno a nuestro objeto de conocimiento, en torno a lo que nos caracteriza como campo, en torno a lo que nos distingue de otros campos de conocimiento. El debate sigue estando abierto, y existen posturas muy distintas, incluso contrapuestos, acerca de si la comunicación necesita ser definida como ciencia o únicamente es un objeto transversal para varias ciencias o disciplinas. La apuesta de este libro se sitúa en la primera postura: la comunicación como ciencia. La teoría de la comunicación constituye un campo poco explorado, no tanto porque se haya dicho poco en torno a ella, sino más bien porque no se ha trabajado, a mi entender, en un sentido teórico estricto. Existen muchas pruebas que dan cuenta de la tendencia hacia la consolidación de la investigación en el campo de la comunicación español, sin duda. Sin embargo, no son tantos los libros que apuestan por una construcción de la ciencia de la comunicación en un sentido teórico.

Hacer teoría de la comunicación puede entenderse como pensar teóricamente todo aquello que comúnmente nombramos como comunicación. Desde un enfoque en cierta forma distinto, hacer teoría de la comunicación, sin embargo, puede leerse como construir ciencia de la comunicación, esto es, como dotar de sustento teórico-epistemológico al pensamiento comunicativo o comunicológico, como preferimos llamarlo. Se cual sea la apuesta, la teoría de la comunicación es necesaria para la consolidación de nuestro campo de conocimiento, tanto como cualquier otro espacio conceptual-teórico para cualquier otra disciplina que quiera llamarse ciencia. Sin pensar teóricamente la comunicación, la proliferación de investigaciones empíricas hace que el campo crezca en número de estudios, mas no en reflexión sobre sí mismo, sobre sus particularidades, sobre las fronteras de su conocimiento. En la era actual, la transdisciplinariedad parece ganarle la batalla a la tan nombrada interdisciplinariedad. Pero, ¿es posible ser interdisciplinarios y transdisciplinarios sin constituirnos como disciplina?

Las reflexiones anteriores sirven para introducir la obra Las teorías de la comunicación en España: un mapa sobre el territorio de nuestra investigación (1980-2006), un libro sin duda novedoso y necesario para el campo de la comunicación en España. En la actualidad, ya es posible realizar un estado del arte de lo realizado en materia de comunicación en España. Y quizás ya lo era en décadas anteriores. Pero sin duda las últimas década, sobre todo la de los noventa, han significado para España el crecimiento exponencial de la producción científica en comunicación. La pregunta acerca de lo que se ha investigado en España, guía de la presente obra, se complementa con la necesaria interrogante en torno a lo que todavía no se ha investigado, en torno a aquellos huecos o lagunas que han quedado relegados a un segundo plano o que simplemente no se han investigado. Visibilizar lo hecho para darnos cuenta de lo no hecho, éste es el objetivo de la obra que nos presenta Leonarda García Jiménez, de la Universidad Católica de Murcia. Ordenar lo investigado y demostrar, de forma rigurosa, que sigue habiendo tópicos inexplorados, o al menos, muy poco explorados en comparación con otros.

En este sentido, la obra que nos ocupa constituye una continuación de los trabajos anteriormente realizados por Miguel de Moragas en los años setenta y ochenta, y por Daniel Jones en los noventa. Este último dedicó gran parte de su trayectoria académica a sistematizar lo realizado en comunicación en el ámbito iberoamericano.

El trabajo de revisión documental que hay detrás de Las teorías de la comunicación en España: un mapa sobre el territorio de nuestra investigación (1980-2006) es muy completo. Y la autora apuesta por una forma de clasificación que, si bien puede generar polémica es legítima y permite alcanzar el objetivo del libro: ordenar, sistematizar, clasificar lo realizado en comunicación en el territorio español durante casi tres décadas de producción de conocimiento en este campo.

La obra, precedida por un prólogo de Miquel Rodrigo Alsina, es producto de la investigación de tesis doctoral de la autora. Si bien en la tesis logra desarrollar más ampliamente algunos de los puntos presentados en el libro, éste constituye sin duda una brillante síntesis, que además, tiene la virtud de presentar una lectura amena, clara, y sobre todo, bien armada argumentativamente hablando.

Las teorías de la comunicación en España: un mapa sobre el territorio de nuestra investigación (1980-2006) contiene dos grandes partes. Los tres capítulos de la primera parte presentan las claves epistemológicas y el marco contextual para poder entender el campo de las teorías de la comunicación. En esta parte, Leonarda García presenta su visión en torno a lo que constituye el objeto de estudio de la investigación en comunicación, expone las principales tradiciones o enfoques de estudio de la comunicación y, lo que es más importante, deja clara su apuesta epistemológica. El título de la segunda parte bien podría ser el título de la obra completa: "Las teorías de la comunicación en España: quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos". Es ésta la parte nodal de la obra, pues en ella la autora expone de forma meticulosa y detallada su propuesta de clasificación de la investigación de la comunicación en España de los años ochenta a la actualidad. La propuesta clasificatoria constituye el principal logro de este libro, que por ello, puede ser leído como una obra metateórica, una obra de teoría sobre la teoría, de revisión, sistematización y, por ende, de ordenamiento de conocimiento en un campo determinado: la comunicación. En términos muy sintéticos lo realizado sobre comunicación en España puede clasificarse, según la autora, a partir de dos grandes elementos: 1) Los niveles de análisis de las investigaciones, que van desde lo más micro, lo interpersonal, hasta lo más macro, lo sistémico-mediado; y 2) Los objetos de estudio, que aparecen divididos en epistemológicos-metodológicos, metateóricos y análisis del ecosistema comunicativo. Este último objeto es el que tiene mayor presencia, en tanto cobija a todos aquellos estudios que abordan el mundo de los llamados medios de comunicación, ya sea teórica o empíricamente.

La clasificación es sin duda más detallada y rigurosa, pero en estas páginas trato sólo de invitar a la lectura de esta obra, que sin duda sentará precedentes en la investigación en comunicación en España. Y lo hará por varias razones: porque se trata de una obra metateórica que en sí misma constituye una propuesta que ofrece claves de lectura para comprender y ordenar lo que se ha investigado en el país, y por tanto, también lo que falta por investigar; porque explica de forma detallada el procedimiento seguido para la sistematización de la información consultada; porque da cuenta de un trabajo científico riguroso de revisión documental, de elaboración de taxonomías, de propuesta y apuesta por hacer visible lo que otros han hecho.

¿Y a qué llega la autora? Tengo dudas en torno a si esta obra es más importante por lo logrado con la sistematización de la bibliografía, en sí misma, o si bien su principal logro lo constituyen los hallazgos a los que se llega después de la clasificación de lo revisado. Dicho de otra forma, me parece tan válida la tarea de sistematización en sí misma como las conclusiones en torno a los tópicos desarrollados y no desarrollados -o menos desarrollados- en la investigación en comunicación en España. Una cosa va ligada con la otra.

Las teorías de la comunicación en España: un mapa sobre el territorio de nuestra investigación (1980-2006) permiten hablar no sólo de un campo de conocimiento en vías de consolidación, sino de un impulso e interés por la producción de obras sobre teoría de la comunicación que, a la vez, permiten una mejor comprensión de la teoría de la comunicación. A diferencia de los manuales clásicos o tradicionales sobre teorías de la comunicación (obras indiscutiblemente útiles para ordenar nuestro campo de conocimiento) esta obra va más allá, pues no sólo recopila lo que otros han dicho sobre la comunicación, sino que en aras de consolidar a la comunicación como ciencia, presenta una propuesta de clasificación de lo producido que bien puede aplicarse a otros contextos geográficos.

Obras como ésta son necesarias para el campo de la comunicación. La comunicación, en el mejor de los casos, es vista como parte del campo mayor de las ciencias sociales, y en el peor, es considerada únicamente como un objeto susceptible de ser mirado por varias disciplinas.
¿Es la comunicación sólo un objeto? ¿Conforma un enfoque o una mirada específica sobre la vida? El hablar de ciencias de la comunicación, en plural, parece indicar que la comunicación sigue siendo vista como objeto de muchas disciplinas. Si bien lo anterior es cierto, obras como la de Leonarda García nos hacen pensar que cada vez somos más los académicos que apostamos por la construcción de una ciencia. En México existe el Grupo hacia una Comunicología Posible (GUCOM); en España hay varios ejemplos de académicos y académicas que apuestan también por la construcción teórica de la comunicación más que por la investigación sobre objetos empíricos comunicativos. El contacto entre ambos países es interesante, y de este contacto pueden emerger, sin duda, reflexiones y apuestas interesantes para lograr el propósito de consolidar nuestra disciplina. Para lo anterior, son necesarias obras de sistematización, pues si no sabemos qué hemos hecho hasta el momento, muy difícilmente podremos avanzar y construir conocimiento en torno a lo que todavía no hemos explorado. Concluyo con una frase del prólogo del libro: "De vez en cuando, las comunidades epistémicos deben detenerse en el camino y contemplar lo que se ha hecho". La obra de Leonarda García es un claro ejemplo de ello.
 
 
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