El Instituto de Estudios Catalanes organiza una sesión sobre ésta corriente de pensamiento, en una conferencia que cierra el ciclo de Conferencias Magistrales del curso 2008-2009, el pasado 18 de junio.
Dentro del marco del
Año Darwin, en el cual se celebran los doscientos años del nacimiento del científico inglés, Salvador Giner desarrolló una comunicación en torno a las implicaciones de la teoría de la selección natural en el pensamiento social en general, y en el sociológico en particular. Elaborada por Darwin a partir de su viaje con el
Beagle durante los años '30 del s. XIX, esta teoría expuso por primera vez el principio que explica la evolución natural de los seres vivos en la tierra a partir de la supervivencia de aquéllos que mejor se adaptan al medio,
the survival of the fittest. En un acto introducido y moderado por Ricard Guerrero, catedrático de Microbiología de la Universidad de Barcelona, Giner introdujo su ponencia dividiéndola en tres apartados. En primer lugar hizo un repaso a una dimensión de esta teoría dentro del pensamiento social en sentido amplio. Después dio paso a una visión del origen del darwinismo como síntesis del pensamiento de su época, y finalmente se detuvo sobradamente en las interpretaciones posteriores distribuidas en dos tipologías: las interpretaciones
"falsas" de tipo ideológico, y aquéllas propias de la ciencia social rigurosa.

De entrada, el presidente del IEC empezó con una declaración clarividente,
"las ideas o teorías punzantes siempre son síntesis de pensamientos anteriores, la genialidad está precisamente en esta síntesis". Después de confesar que era la primera vez que utilizaba una presentación en formato
powerpoint como apoyo, el conferenciante afirmó que las ideas de Darwin son sintomáticas del pensamiento occidental de su época, un pensamiento que en aquel momento ya es al mismo tiempo predominantemente analítico y clasificatorio. En este sentido, Darwin recopila ideas anteriores que de alguna manera ya hablaban del concepto de
the struggle for life. Montesquieu fue el primero en hablar seriamente sobre el medio natural como condicionante clave en la vida de los seres humanos, Malthus directamente ya teorizó sobre la competencia entre grupos humanos por la supervivencia, e incluso antes, Spinoza había especulado acerca de una evolución de la naturaleza regida por unas leyes generales diferenciadas de la divinidad. El mismo Lamarck, fue en cierta manera precursor de Darwin en cuanto a las teorías de la transmisión de caracteres adaptativos entre una generación y la siguiente. En términos generales, el catedrático de Sociología de la UB recordó que la teoría darwiniana está fuertemente impregnada de la idea de progreso o linealidad evolutiva de la historia de la tierra y los seres vivos, la cual venía cogiendo fuerza desde la ilustración con nombres como Saint-Simon, Comte y el mismo Herbert Spencer. Sin embargo, uno de los puntos fuertes y que singulariza la teoría darwiniana reside, en parte, en qué no sólo es descriptiva sino que tiene fuerza explicativa.
Giner comparó las manipulaciones sufridas por las ideas de Darwin con lo que sufrió el pensamiento marxiano, que no marxista, durante el estalinismo soviético. Una distorsión ideológica del darwinismo evolucionó en racismo y posteriormente en fascismo, de Gobineau a Hitler. Se trata de cuando se instrumentalizó falazmente la fuerza explicativa del principio de la selección natural para justificar la superioridad de unas razas sobre las otras. Otra distorsión ideológica la encontramos en las tendencias eugenésicas de principios del s. XX, que postulaban el perfeccionamiento genético de las poblaciones a través de medidas de control de la reproducción que actualmente continúan siendo polémicas en los países dónde se practicaron (básicamente norte-europeos). Salvador Giner desvinculó estas aplicaciones ideológicas de Darwin recordando que el biólogo, en términos normativos, precisamente siempre fue un fuerte defensor del principio de la compasión hacia todos los seres vivos. Finalmente, la última distorsión a la que se hizo referencia es la que ha alimentado el pensamiento ideológico neoliberal. De la mano de Herbert Spencer, por otra parte un pacifista declarado, el pensamiento darwiniano se aplicó a la sociología económica, justificando la promoción de magnates y empresarios, y la configuración de grandes fortunas bajo un principio de supervivencia y superioridad de los mejores hombres de negocios. Nacida en los EE.UU., esta filosofía es la que ha "lucido" la etiqueta precisa de "darwinismo social".
Revisando las ciencias sociales rigurosas, el darwinismo ha inspirado teorías antropológicas de todos los tipos: cultural, social y físico. Desde la antropología cultural, Giner destacó como ejemplo una aplicación en el ámbito de las realidades lingüísticas de las comunidades humanas, dónde las fricciones entre idiomas se pueden analizar en términos de superioridad y competencia por la supervivencia entre unos y otros - cosa que vuelve a ponernos en guardia para no caer en una
falacia naturalista. De esta manera, en relación ya estrictamente a la concepción evolutiva del darwinismo, el sociólogo expuso una tipología de teorías científico-sociales dividida en dos categorías: teorías unilineales (Saint-Simon, Comte, Marx, Morgan/Engels, Malthus, Galton, Spencer, Parsons...) que tienen una concepción única de la evolución de las sociedades humanas, las cuales pasan de unos estadios a otros de manera casi universal. Y teorías multilineales, de más reciente concepción y con mayor fuerza argumentativa debida a su combinación teórica y empírica. Éstas convienen a entender que en la historia de la humanidad hay dos grandes revoluciones: la neolítica y la industrial; y que a partir de estas grandes transformaciones de las sociedades humanas, hay una cierta divergencia de posibilidades evolutivas sociológicamente hablando, teniendo en cuenta que eso es siempre en el sí de la misma especie biológica, obviamente.
Salvador Giner finalizó su comunicación haciendo referencia a la teoría darwiniana como una de las formulaciones científicas que más ha transformado el pensamiento social desde su publicación el 24 de noviembre de 1859, considerando
El Origen de las Especias uno de los libros más importante de los últimos quinientos años y además, un
"libro de buen leedor".