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Dominique
Wolton |
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Salvar a la comunicación y cuestionar
el concepto de Sociedad de la Información |
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La
entrevista |
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Parte
IV. Europa y Estados Unidos |
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PC.
Usted dijo que el fracaso del "sí" a la Constitución
europea es el comienzo de "la Europa política".
DW. Es el nacimiento de la Europa democrática. Esto
es, que los pueblos han opinado sobre qué quieren como
espacio político común. El referéndum
planteaba "sí" o "no", y ahora
que la respuesta fue "no" se trata de volver al
terreno político. Creo que la experiencia europea es
muy avanzada en relación con el resto del mundo, porque
se trata de un intento de cohabitación de 25 países
con 20 lenguas, que obliga, por ejemplo, a que la Unión
Europea tenga 2000 traductores. Si este intento tiene éxito,
entonces tendremos un espacio político sin espacio
público común, y eso es un éxito, no
un fracaso. Y será una buena noticia para todo el mundo,
porque se demostrará que no es necesario compartir
una lengua para llegar a cierto nivel de relaciones políticas,
económicas y culturales. No hace falta comprenderse
para hacer algo en común.
PC. ¿No hay un cierto evolucionismo europeísta
en su interpretación? Europa ha sido el escenario de
las matanzas más grandes del siglo XX.
DW. Bueno, ocurre que Europa puede inventar una forma política
novedosa justamente porque fue el escenario de varios genocidios.
A mí me parece que fueron las guerras y las matanzas,
y no el comunismo -que fue una justificación temporal
operatoria- el germen de la Unión Europea. Pensemos
nuevamente en términos de diversidad cultural. Estados
Unidos está como Europa en 1910, seguro de su dominio
indiscutible. Estados Unidos cree que no tiene nada que decir
sobre la diversidad cultural porque es la diversidad cultural
misma, porque es el país del melting pot, porque considera
que la alteridad es el dato primero de su historia. Y sabemos
que no es así, no sólo porque se ve a diario
cuando confronta con el Islam, sino porque quienes no estamos
en Estados Unidos sabemos que podremos querer adoptar el modo
de vida norteamericano, pero no queremos ser norteamericanos.
Europa, en cambio, ya se enfrentó de modo sangriento
con estas cuestiones. Tomemos un caso más actual, el
de la inmigración. Europa aún hoy atrae las
poblaciones de todas sus ex colonias. A pesar de los problemas
que plantea la inmigración en el continente, está
claro que los inmigrantes traen las mismas cuestiones que
los nativos de Europa: cómo buscar una unidad política
que zanje diferencias sin recurrir a la guerra. Y esto es
algo muy útil para Medio Oriente, donde los enfrentamientos
culturales son enormes, para Africa, donde hay mucho odio,
y para América Latina, cuya diversidad cultural es
enorme. Con esto no quiero decir que Europa tiene una fórmula
mágica, que se puede extrapolar a cualquier región.
Cada región encontrará su modo.
PC. De todas maneras, el experimento europeo está
seriamente amenazado por Estados Unidos, que pretende dividir
el continente.
DW. Estados Unidos tiene una estrechez de miras notable, porque
con 25 países, Europa es una potencia considerable.
Se entiende que lo que busca es dividir para reinar y por
el momento trata de retrasar la creación de esta Europa
ampliada. Pero no es una estrategia viable a largo plazo.
Creo que Europa está mostrando que puede ser el lugar
de puesta en acto de varias de las cuestiones de las que hablamos
respecto de la relación entre identidad, cultura y
democracia. Y sólo podrá consolidarse si rechazamos
los pensamientos fáciles sobre cada uno de estos temas. |
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